Quedé en llevar algún marisquito, siendo consciente que en estas fechas y más con los temporales de las últimas semanas, era difícil encontrar buen material. Así que recurrí a mi amigo Javier, el Chipi de la calle Niebla, al que hacía tiempo que no veía. Me confirmó lo que me temía pero me ofreció unas gambas congeladas, unas buenas gambas y me lo dejó a buen precio. También tenía unos berberechos con un pintón. Le dejé el encargo y me fui a mis tareas propias. Hacia la 1 me encaminé a la pescadería para recoger las gambas y...no quedaban berberechos. A cambio me llevé unas cañaíllas, material que nunca había trabajado pero que me explicaron cómo se hacía. Cuando llegué al club ya estaban Íñigo y mi tío Pedro.El chef principal del día era Íñigo y ya tenía preparado el sofrito, los chocos y acababa de añadir unas almejitas y el fumé. La base de la fideuá de pescado y marisco estaba lista. Tenía por los alrededores unas gambas peladas y unos langostinos, como punto decorativo, que añadiría en el momento en que llegaran los comensales. Y estaba terminando de rematar un falso txangurro. Tenía muy adelantada la tarea o yo llegué muy tarde. Me adjudicaron la cocción de las cañaíllas y de las gambas. Aunque no había llegado nadie más, empecé por las cañaíllas y dejé las gambas para irlas haciendo a puñaditos a medida que llegaban los tertulianos. Primera Cruzcampo.
Comenzamos a desplegar el aperitivo por la barra de la cocina y hemos de destacar lo rico que estaba el falso txangurro elaborado por el Marquéschef. Delicioso. Y ya puestos probamos, sólo por comprobar la calidad del material, una cañaílla (¿o fueron 2...3?). No eran grandes, más bien terciaítas pero muy buenas de sabor y muy bien cocidas (no podía ser de otra forma). El equipo titular se vino arriba. Segunda cruzcampo.
Empiezan a llegar los "golfistas": Federico, Antonio. Todos hacían el mismo recorrido, empezaban por la mayonesa de marisco y seguían con las cañaíllas. Primer puñao de gambas al fuego. Preparo la salmuera en frío y primeras gambas a la boca. Muy buenas, Javier, muy buenas. El punto de cocción era el adecuado y segundo puñaíto al fuego. Llegan Antonio, Manolo, Manolo y Miguel. Ya estamos casi todos. El marquéschef añade las gambas y luego los fideos. Como nota diferenciadora yo lo hago al revés; lo último que añado es el caldo. Otra manera de hacer la fideuá. En varios golpes cuezo todas las gambas. ¡Chicos, a la mesa!. Nada más sentarnos llega Andrés y ya estamos todos.Mientras terminamos con el aperitivo, la fideuá reposa. Nos sirven a cada uno su plato y caritas de satisfacción al saborear la magnífica fideuá elaborada por marquéschef. Espectacular. Yo estaba degustando un blanco de Rueda y no había más remedio que acompañar tan soberbio plato con el Viña Herminia que trajo Manolo. ¡Qué buen maridaje! Todos repetimos plato.
Llegó la hora del postre y nos sirvieron el tradicional surtidito en el que no puede faltar el tocino de cielo. Café y copa y a disfrutar de una amenísima charla en la que hablamos de lo divino y lo humano y quedamos para una próxima reunión a principios de marzo de la que daré cumplida cuenta en su momento. No conocía a la mayoría y me lo pasé estupendamente. Muchas gracias por acogerme en tan magnífica reunión.



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