Está basada en la obra teatral "Todos vienen al café de Rick" (Everybody comes to Rick’s) de Murray Burnett y Joan Alison, que nunca fue puesta en escena. Los hermanos Epstein se encargaron de adaptarla y realizar uno de los mejores guiones de la historia. Michael Curtiz fue su director. Ganó 3 oscars en 1943, pero da igual cuántos ganara. Para mí, y muchísimos otros, es una de las mejores películas de la historia del cine.
No trata sólo del reencuentro en el exilio de dos amantes muchos años después de su apasionada historia de amor ("siempre tendremos París") bajo las notas de una romántica canción (As time goes by) en el café de Rick (no lo busquéis ya que no existe, esta película se rodó íntegramente en estudios, salvo una parte de la escena final),
es la lucha por la libertad personal, no sólo política, por elegir entre la propia felicidad (el amor de Ilsa, la gran actriz sueca Ingrid Bergman) o los valores y principios a los que uno ha dedicado su vida. Incluso un solitario, escéptico y amargado hombre como Rick (interpretado por Bogie) tiene unos valores arraigados que le hacen decidirse por dejar escapar a su amor para que su marido pueda continuar la lucha contra los nazis. Es, en las circunstancias difíciles, cuando emergen las cualidades personales de cada uno de nosotros y se diferencian las personas rectas y de buen corazón de los demás. Entremedias anda el corrupto capitán de policía del régimen de Vichy (el gran actor Claude Reins), siempre al servicio de los nazis (en inglés).
Se rumorea que había varios finales y que incluso mientras se rodaba la película no se sabía cuál iba a ser el final. Sea cierto o no, nos dejaron un final inolvidable. Espero que esto sea el principio de una hermosa amistad (en inglés).
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