jueves, 20 de diciembre de 2012

Discurso de Churchill

En un anterior post hice mención a unas palabras de Sir Winston Churchill. Este singular político británico convenció a sus compatriotas que la única manera de sobrevivir era luchando todos juntos contra la tiranía del nazismo.  En su primer discurso como Primer Ministro no sólo dijo aquello del esfuerzo, sangre, lágrimas y sudor. Fueron unas breves palabras a los diputados pero que iban dirigidas a toda la Nación. Palabras contundentes, rotundas, sin una cesión al electoralismo ni los parches tan típicos de aquí. Habló con claridad, sin tapujos, incluso un poco cruel. Pero, al mismo tiempo, vendía la esperanza de ganar si creían en ellos mismos. Inolvidable.

Ahora los españoles estamos sufriendo una de las peores crisis por su amplitud y duración. Todos conocemos gente muy cercana que lo está pasando realmente mal. Nos hace falta un discurso como país para salir adelante. Y un líder. Reproduzco a continuación sus palabras.

Debemos recordar que estamos en las fases preliminares de una de las grandes batallas de la historia, que nosotros estamos actuando en muchos puntos de Noruega y Holanda, que estamos preparados en el Mediterráneo, que la batalla aérea es continua y que muchos preparativos tienen que hacerse aquí y en el exterior. En esta crisis, espero que pueda perdonárseme si no me extiendo mucho al dirigirme a la Cámara hoy. Espero que cualquiera de mis amigos y colegas, o antiguos colegas, que están preocupados por la reconstrucción política, se harán cargo, y plenamente, de la falta total de ceremonial con la que ha sido necesario actuar. Yo diría a la Cámara, como dije a todos los que se han incorporado a este Gobierno: "No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor".


Tenemos ante nosotros una prueba de la más penosa naturaleza. Tenemos ante nosotros muchos, muchos, largos meses de combate y sufrimiento. Me preguntáis: ¿Cuál es nuestra política?. 
Os lo diré: Hacer la guerra por mar, por tierra y por aire, con toda nuestra potencia y con toda la fuerza que Dios nos pueda dar; hacer la guerra contra una tiranía monstruosa, nunca superada en el oscuro y lamentable catálogo de crímenes humanos. Esta es nuestra política.

Me preguntáis: ¿Cuál es nuestra aspiración?. Puedo responder con una palabra: Victoria.
Victoria a toda costa, victoria a pesar de todo el terror; victoria por largo y duro que pueda ser su camino; porque, sin victoria, no hay supervivencia. Tened esto por cierto; no habrá supervivencia para todo aquello que el Imperio Británico ha defendido, no habrá supervivencia para el estímulo y el impulso de todas las generaciones, para que la humanidad avance hacia su objetivo. Pero yo asumo mi tarea con ánimo y esperanza.

Estoy seguro de que no se tolerará que nuestra causa se malogre en medio de los hombres. En este tiempo me siento autorizado para reclamar la ayuda de todas las personas y decir: "Venid, pues, y vayamos juntos adelante con nuestras fuerzas unidas".
Discurso de Churchill a la Cámara de los Comunes
13 de mayo de 1940


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