Hace unos años se organizó un movimiento, impulsado por IU, para que muchos españoles abandonaran la Iglesia Católica, solicitando ante los correspondientes obispados que cancelaran sus datos en los libros de bautismo. Aparte del posible problema de protección de datos, que lo dejaré para otro post, traigo aquí una conversación con un amigo sacerdote que para nosotros se llamará Juan.
Pepe (P): Hola Juan
Juan (J): Hola Pepe. Tú dirás.
(P): hace unos días te ofreciste para ayudarme con esto de darme de baja
(J): te refieres a la apostasía
(P): eso es. Bueno pues aquí te traigo los papeles. Ten, mira si están bien.
(J): a ver, dame. Sí...correcto...está firmado...pues todo bien. Oye, por cierto, tengo que comunicar al Gran Poder que te den de baja como hermano
(P): ¿El Gran Poder? ¿qué tiene que ver con el Gran Poder?
(J): Hombre, Pepe, las Hermandades son asociaciones de fieles católicos. Si dejas de ser católico ya no puedes ser hermano de una Hermandad
(P): Un momento, Juan. Que yo soy del Gran Poder porque soy mucho del Gran Poder. A mí nadie me había dicho eso.
(J): bueno, Pepe, te lo estoy diciendo porque sé que eres del Gran Poder
(P): pues yo soy del Gran Poder. Si no te entrego los papeles ¿que pasaría?
(J): Nada
Pepe cogió los papeles de su apostasía y los rompió. Sigue siendo hermano del Gran Poder.
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