Esto parece Dublín. Si el
clima no acompaña, no sólo sufrimos los cofrades sino también todos aquellos
que viven de esto, especialmente el sector hostelero. Y ya lo están pasando mal para que
encima llueva de la manera que lo ha hecho frustrando sus expectativas de empezar a remontar el vuelo.
A pesar de los medios y avances técnicos, puedo dar fe de la variedad de pronósticos meteorológicos y los sustos que provocan. No entiendo cómo nos pueden decir a las 7 y cuarto de la tarde que hay 0% de probabilidad de lluvia hasta las 12 de la noche y una vez que hemos salido nos avisan urgentemente para decirnos que en menos de una hora va a llover. De locura. No era fácil decidir ante tanta incertidumbre.
No hemos podido disfrutar
de portentosas imágenes en la calle (la Amargura, el Amor, los Estudiantes, San Bernardo, el Cachorro...) pero ahí siguen en sus templos todo el
año. No las dejemos solas porque nuestros Titulares no nos dejan solos ni un
momento de nuestras vidas.
Afortunadamente hay en
nuestras Hermandades gente sensata, que piensa en el patrimonio de sus
hermandades, que son las imágenes y sus hermanos. Si no se puede salir, no se sale. Y si salimos pero el riesgo de agua crece, hay que buscar alternativas que acorten la exposición de nuestro patrimonio a las malas condiciones meteorológicas: muy bien la Paz, Baratillo, Macarena...
Algunas hacen un esfuerzo bárbaro por mantener su sello inconfundible durante la Estación de Penitencia ante el crecimiento exponencial de nazarenos, como puede ser el Silencio, y otras clásicas, como Pasión, que no se quedan ancladas en "lo que siempre se ha hecho", que se arriesgan y que una veces acierta (túnica de las hojas de acanto y banda con música de categoría) y otras no (calavera).
El Consejo de Cofradías
está para coordinar a las Hermandades y sirve de interlocutor con Arzobispado,
CECOP y AEMET. Si no sabe coordinar, si no sabe imponer su autoridad o no
puede, que reflexione al respecto y decida lo más conveniente para las Hermandades y Cofradías de Sevilla.
Ver al Arzobispo parándose y hablando con la gente, bendiciendo y besando a los niños durante la procesión del Santo Entierro no tiene precio. El ejemplo del papa Francisco de cercanía del pastor con su rebaño parece que ha calado y se extiende por la jerarquía. ¡Qué siga así!
Por último, disfrutad al contemplar el más impresionante misterio de nuestra Semana Santa. Faltan 374 días para el Domingo de Ramos, si Dios quiere.
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