Mañanita de calor en
Sevilla (normal, estamos en julio) y nada mejor que marcharnos a pasar el día
en la costa. Ya que íbamos a Sanlúcar de Barrameda, Juan había propuesto
organizar una visita a Bodegas Pedro Romero antes de la comida. Allá que nos fuimos
los contertulios: el susodicho Juan, Jaime, Alberto, Ramón, Pablo, Tulio y un
servidor. Quedamos en la puerta de la Bodega con Salvi que se desplazaba desde
El Puerto. En la bodega, Fernando haría de guía durante la visita explicándonos
la teoría sobre los distintos vinos, conocimientos que aplicábamos a renglón
seguido. Fuimos catando, con prudencia, los diversos caldos y organizamos un pequeño
aperitivo en las mismas instalaciones. Juan llevó un queso de Tembleque y unos estupendos
picos, Pablo unos almendrucos (como en la infancia de nuestros mayores) y un
lomito de presa ibérica. Todo muy sabroso. Además, Alberto aportaba unos
exquisitos mejillones, bonito en aceite y unas aceitunitas. Disfrutamos de
estas deliciosas viandas mientras dábamos cuenta de manzanilla en rama,
amontillado, oloroso…Estábamos en la gloria, pero no podíamos retrasarnos ya
que nos esperaban para comer.

Salimos a la hora
convenida de la bodega pero…nos perdimos. Eso es lo que ocurre cuando todo el
mundo tiene un GPS y seguimos el equivocado. Llegamos con algo de retraso a la
casa de Carlos, pero llegamos. Nuestras excusas fueron acompañadas de algún
obsequio en forma de caldo de la zona, por lo que fueron aceptadas
inmediatamente. Salimos al jardín de la casa, que da a la desembocadura del
Guadalquivir, y ya presentíamos que iba a ser un gran día. Nuestro anfitrión
tenía preparadas unas ricas vituallas para hacer boca: jamón y una especialidad
herreriana, un ceviche de gambas. Algunos dieron cuenta de ello muy rápidamente
mientras otros estábamos en el tirador sirviéndonos alguna cervecita bien fría.
En esos momentos llegaron Luismi y José Luis. Ya estábamos todos puesto que
Enrique, Luis y Perico no pudieron organizase en el trabajo para faltar ese día.
Camarones fritos sobre la
marcha y Antoñín (el de Cá Antoñín en El Puerto De
Santa María) sacó un bacalao que estaba de rechupete. Caritas de satisfacción.
Mientras tanto, el chefenlaonda daba los últimos retoques al arroz negro y
desde el momento en que lo dejó en la mesa fue devorado por los comensales. No
nos despegábamos de la paella y defendíamos a muerte la posición. Soberbio.

Llegaba la hora de comer.
Nos sentamos a la mesa y probamos unos bichitos de la costa que son muy feos,
tienen bigotillos pero que estaban de muerte. Carlos daba los últimos retoques
al plato principal y al ataque. Nos preparó su famosa fideuá con costillas. Lo
borda y puede presumir de ese plato. A todo esto mientras hablábamos de Tarifa,
Barbate, Vejer y atún…”¡atún! No me he acordado”. Nuestro anfitrión se levantó
para prepararnos en dos minutos un ceviche de atún con aceite de oliva, soja y aceto balsámico de Módena. De babero.
Animada conversación
durante la comida; vinos blanco y tinto…y llegamos al postre: tocino de cielo
de Casa Pozo que José Luis había encargado el día anterior. Delicioso. Y como
José Luis había llegado el día anterior de Turquía, trajo delicias turcas y un
licor. Café. Llegaba la hora del clinquineo y de la tertulia. Antoñín se tenía
que marchar. Quedamos en vernos este verano. Es una persona encantadora y si
todos los platos le salen como el bacalao, sin ninguna duda su restaurante será
una referencia en la zona. Siguiendo las instrucciones del anfitrión nos cambiamos
de sitio allí mismo en el jardín, más cerca del agua; vasos anchos, ginebra,
tónica, limón, hielo…y hablamos de lo divino y lo humano. Arreglamos varias
veces España.
A una hora prudente nos
dispusimos a volver a la capital de Andalucía pero Carlos tenía preparada otra
cosa para nosotros. Nos fuimos a Bajo de Guía, al apartamento que tiene encima
de F5, a disfrutar de la vista del Coto, el Guadalquivir, la brisa y otra
copita. Quedamos en organizar alguna otra cosita de la que daremos debida
cuenta en su momento.
Fue un día inolvidable. Gracias
Juan. Gracias Carlos. Gracias Antoñín.




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